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Relación Cuerpo-Alma-Espíritu

  • 7 sept 2016
  • 2 Min. de lectura

Sabemos que el ser humano es tripartito, es decir que está compuesto de cuerpo, alma y espíritu. El cuerpo como herramienta dada por Dios para relacionarnos con nuestros semejantes y con el medio que nos rodea. El alma, como conciencia interior que nos relaciona con nosotros mismos, con nuestros procesos afectivos interiores, y el espíritu, patrimonio exclusivo del humano, como mecanismo comunicador con Dios. La ciencia recién hoy está concluyendo y aceptando que existe un fino hilo de unión entre estas tres partes, en especial entre el alma y el cuerpo. Está comprobado que mucho depende la salud del cuerpo del estado del ánimo. En una sociedad estresada y estresante, este hecho puede denotar el peligro al que se ve sometido el hombre moderno por vivir constantemente bajo presión. De ahí, los males comunes que afectan hoy a la sociedad, como la depresión, migrañas, úlceras, deficiencias cardíacas, herpes, calvicie, etc. ¿No será que en lugar de concentrar tanto la atención en los síntomas deberíamos ahondar un poco más y buscar, no en lo somático sino en lo psíquico y aún un poquito más, en lo espiritual? Es una cadena de tres eslabones. ¿La puedes ver? Es común hoy en día acudir al médico por un fuerte dolor de cabeza y salir muy satisfecho por haber recibido una receta para un nuevo analgésico muy potente traído de Europa. Claro está, la alegría durará hasta el próximo dolor de cabeza y la consiguiente visita al médico. Los psicoanalistas tienen su agenda diaria repleta de pacientes, a los que confortan con un buen calmante si los síntomas son de estrés o un fuerte somnífero si el problema es falta de sueño. Muy pocos tratarán de buscar la cura a sus dolencias corporales en sus pesares del alma y probablemente ninguno gastará tiempo en profundizar un poco más y diagnosticar sus conflictos personales por medio de su relación espiritual con Dios. Estamos al revés.

Primero, arregla tus problemas espirituales con Dios, luego permítele a Él que sane las heridas de tu alma y entonces disfrutarás de una excelente salud en tu cuerpo. Sólo Dios puede sanar los dolores del alma.

"El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos". Proverbios 17:22

 
 
 

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© 2016 por Cenlimi Vitacura

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